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Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.

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  1. En España estamos lejos de tener interiorizada una maniobra común. Los expertos aseguran que lo ideal es dejar un corredor central para que la ambulancia no pierda tiempo y pueda pasar. En el caso de tratarse de una carretera de dos carriles, los coches deberían apartarse hacia los lados; y en el caso de haber tres, los vehículos del carril central y el derecho hacia este lado y los del carril izquierdo, al opuesto. En países como Alemania los conductores actúan eficaces y rápidos, por lo que las posibilidades de supervivencia de los heridos aumentan hasta un 40%. Según el Reglamento General de Circulación, si te encuentras con una ambulancia o cualquier otro tipo de vehículo de emergencias: 1- Estás obligado a dejarles paso si lo solicitan por medio de las luces o la sirena de emergencia. Si no te prestas a colaborar, podrían sancionarte con una falta grave y hasta 200€ de multa. 2- ¿Cómo debes apartarte según en la vía en la que te encuentres? – En vías de doble sentido debes apartarte hacia la derecha. – En las vías donde hay dos o tres carriles en cada sentido, si vas por el carril derecho tienes que hacerte a un lado hacia la derecha y si vas por el izquierdo, hacia la izquierda.
  2. Tras analizar los riesgos y desafíos, la aseguradora Munich Re ha creado el primer informe de riesgos de Hyperloop Transportation Technologies (HTT), el innovador tren de vacío concebido por el fundador de Tesla, Elon Musk. En este sentido, Munich Re cree que la tecnología desarrollada por HTT es a la vez factible y asegurable a medio plazo y que la entrega de este sistema exige un modelo representado por el enfoque innovador de HTT. «La tecnología desarrollada por HTT está pensada para cambiar fundamentalmente la forma en la que viajaremos en el futuro. Estos cambios tecnológicos dan lugar a nuevas necesidades de seguros que exigen soluciones innovadoras, que el equipo de Hyperloop de nuestro nuevo colaborador está encantado de desarrollar», asegura Torsten Jeworrek, miembro de la Junta de Administración de Munich Re. Durante el año pasado, un equipo dentro de la Unidad Especial de Riesgos Empresariales de Munich Re consideró los riesgos y desafíos a los que se enfrenta la tecnología Hyperloop de HTT. Los escenarios de riesgo arrojan luz sobre los riesgos empresariales y tecnológicos y documentan las variables relevantes de influencia externa e interna. El informe de riesgos constituye la base para la gestión activa de riesgos estratégicos. Dirk Ahlborn, CEO y cofundador de HTT, afirma que «ofrecer un sistema de seguros es un hito muy importante para esta tecnología. A medida que avanzamos en la comercialización, nuestro mayor desafío sigue siendo la creación de un nuevo marco de regulación». «Con una de las compañías de seguros más importantes del mundo como socio, podemos integrar un marco de gestión de riesgos en nuestro proceso de planificación», explica Bibop Gresta, presidente y cofundador de HTT. «Ahora, con la validación adicional de que nuestras tecnologías y nuestro sistema son factibles y asegurables, estamos listos para construir. Estamos encantados de haber encontrado un socio innovador en Munich Re, que adopta un enfoque constructivo y cooperativo para nuestras necesidades específicas».
  3. Seguro que alguna vez habéis vivido una situación como esta: de repente un atasco, se despeja y a los pocos kilómetros, otro. Buscamos el accidente o las obras, pero no hay nada. ¿ Por qué nos paramos entonces ? Es lo que se conoce como «efecto acordeón». Para conocer la respuesta a esta situación tan habitual, recomendamos ver el vídeo «The simple solution to traffic» (La sencilla explicación al tráfico) publicado en youtube por el videoblog CGP Grey en el que se puede visualizar cómo algunos giros y la suma de los mismos, puede repercutir en que nos encontremos parados y bastante estresados . «Somos monos conduciendo con tiempos de reacción lentos y periodos de atención cortos». Esta es una de las principales conclusiones. Y es que muchos de los atascos no se generarían si cada vehículo se mantuviera a la misma distancia del coche que tiene delante y el que inmediatamente le sigue detrás, pues mantenerte en medio «te dará el tiempo necesario para evitar frenar demasiado si el de adelante se frena y le dará tiempo al automóvil de atrás de hacer lo mismo». Según esta teoría, y tal y como adelantan desde Portalcoches, es la descoordinación de los conductores el factor que limita la cantidad de vehículos que pueden pasar por una intersección y, cuando una maniobra descoordinada precede a otra, y esta a otra, llega un punto que uno de los vehículos se ve obligado a frenar en seco, dando lugar al origen del embotellamiento. En líneas generales, se puede decir que existe una relación directamente proporcional entre el número de intersecciones y el nivel de descoordinación entre los vehículos, lo que en la práctica supone mayor volumen de tráfico. De ser así, se podría pensar que los atascos deberían ser casi inexistentes en las autopistas y autovías, sin semáforos y con uniones y salidas en lugar de intersecciones «al uso». Nada más lejos de la realidad. «Un pollo puede cruzar y el conductor que lo ve frena un poco, el de atrás no se da cuenta y frena más de lo necesario. El que le sigue hace lo mismo y en algún punto alguien se tiene que detener por completo», narra el locutor del vídeo, al tiempo que explica que lógicamente es sólo un ejemplo y no tiene por qué ser un animal el causante del tráfico en las vías rápidas. Basta un cambio de carril mal ejecutado que obligue a frenar a un coche, o también el lamentable «clásico» de los conductores morbosos que frenan para ver el accidente del carril contrario, para comenzar a generar frenazos encadenados hasta el parón total. De esta forma, el pollo, el cambio de carril o el conductor morboso habrían creado una suerte de «intersección fantasma que avanza como si de una serpiente se tratara». «Esa bifurcación inexistente se mueve por toda la carretera y detiene a todos los carros que circulan por ella». Por lo tanto, ¿sería posible evitar entonces estos atascos cambiando nuestros hábitos?
  4. Durante tres años, los ejércitos hispánicos se desangraron en el asedio a Ostende, una plaza calificada como una espina en el talón del león belga. Los sucesivos motines, las condiciones geográficas de la plaza (con un río y una zona que daba al mar) y la falta de un comandante eficiente entorpecieron los avances en el asedio. La muerte de cerca de 50.000 hombres entre los sitiadores hacen de Ostende la victoria más dolorosa y pírrica del Imperio español. A principios de siglo XVII, Isabel Clara Eugenia, hija predilecta de Felipe II, y el Archiduque Alberto, su marido, se hicieron cargo de los Países Bajos, que durante prácticamente todo el reinado del Rey Prudente habían estado en rebelión. Holanda y otras provincias rebeldes obligaron al Imperio español a hacer un esfuerzo hercúleo para no perder estos territorios, también ambicionados por Francia e Inglaterra. Solo el talento político y militar de Alejandro Farnesio, gobernador de los Países Bajos desde 1578, permitió al Imperio español recuperar el territorio perdido, convencer a los católicos locales de sumar esfuerzos con los españoles y dejar a los rebeldes en su momento más bajo. Sin embargo, su prematura muerte, en 1592, y la irrupción de un militar realmente competente en las filas rebeldes, Mauricio de Nassau, volvió a dar aire a la revuelta. Ambrosio Spínola (Rijksmuseum, Ámsterdam).Los nuevos soberanos encadenaron una serie de derrotas al principio de su gobierno, que, en pos de recuperar el prestigio y la iniciativa, les obligó a contestar con la misma moneda. Los ejércitos hispánicos pusieron sus ojos en Ostende, una ciudad situada hoy en la provincia belga de Flandes Occidental. Su mayor defensa era la cercanía del mar. Dominadas durante décadas las luchas campales, la gran carencia española en los Países Bajos fue, una y otra vez, la fuerza marítima, frente a la numerosa flota holandesa de los Mendigos del Mar. Conquistar Ostende suponía contar con un puerto clave y acabar con lo que era un auténtico islote rodeado de fuerzas católicas. No en vano, si ni siquiera Farnesio, el general que más cerca estuvo de acabar con la guerra, se atrevío a hincarle el diente a Ostende. Los acontecimientos iban a explicar la razón. El primer obtáculo en el asedio a Ostende es que con la marea alta los rebeldes podían obtener refuerzos desde Holanda a través del río Hiperlea, además de que la presencia del agua hacían del resto de tierras colindantes un pantano. Claro está que la fortaleza de su defensa estaba, como en otras plazas flamencas, en el entramado de baluartes y murallas que la protegían. Cuando el Archiduque Alberto inició el cerco de Ostende, buscando emular su mayor hazaña militar –la conquista española de Calais (1596)– se encontraba en su interior una guarnición de 8.000 hombres. La importancia simbólica de la plaza llevó a ambos bandos a desplegar sus mejores cartas aquí. Prácticamente todos los combatientes de la guerra pasaron en algún momento por este frente. «Ningún general, cabo, artillero, barbero-cirujano o ingeniero puede afirmar que conoce su oficio si no ha luchado en Ostende; que allí se dieron cita mes tras mes guerreros de todas las jerarquías, desde hombres de sangre noble o real, hasta aventureros de la más baja estofa sin más fortuna que la que llevan consigo», apuntó el historiador norteamericano John Lothrop Motley. Todos en Bruselas y Madrid se conjuraron para que llegara a buen puerto. Según una conocida leyenda, que a veces se ha atribuido a Isabel «La Católica» durante la conquista de Granada, la Archiduquesa Isabel Clara Eugenia prometió no cambiarse de ropa interior hasta que la ciudad de Ostende hubiera sido conquistada. La larga duración del asedio dio lugar a que el color de su ropa se tornara, lógicamente, de blanco a oscuro. Una sangría interminable El cerco comenzó el 5 de junio de 1601, con la participación de los tercios españoles de Rivas, Monroy y Villar, unos 20.000 soldados entre españoles y mercenarios. Con tan mala pata que en los primeros compases la mayor amenaza no fueron los atacantes, sino las salidas de los defensores. En la primera de ellas, los 2.500 hombres del tercio de Monroy contuvieron el ataque, si bien el maestre de campo de dicho nombre falleció a causa de un cañonazo. Así las cosas, 250 oficiales fallecerían durante la empresa. Su sustituto, Simón Antúnez, rechazó poco después una segunda intentona de los defensores. Un brutal juego de gato contra ratón que fue dejando un reguero interminable de sangre. Como explica Juan Giménez Martín en «Tercios de Flandes» (Ediciones de Falcata Ibérica), cuando el asalto definitivo parecía posible comenzaron los sitiados conversaciones para su rendición. Un ardid para dar tiempo a que entraran tropas provenientes de Zelanda. Aquello hizo que el asedio comenzara casi desde el principio... Tal fue el enfado y la impotencia de los españoles que se lanzaron de forma atropellada a un asalto frontal, sin que las obras de asedio estuvieran lo bastante avanzadas, lo que les costó 800 muertos y ninguna victoria. Sitio de Ostende, obra de Pieter SnayersPara entonces era necesario un nuevo comandante, a la vista de los malos resultados del almirante de Aragón, Francisco de Mendoza, y de que el Archiduque estaba ocupado en tareas políticas. Un banquero y comerciante genovés Ambrosio de Spínola fue el elegido. A mediados de junio de 1601, había entrado en escena este genovés, que junto a su hermano Federico habían llevado tropas y barcos a Flandes con fines económicos. La muerte de su hermano, auténtico promotor de la empresa, dejó a Ambrosio solo en los Países Bajos sin una idea clara de cómo hacer negocio de la guerra. Cuando murió el maestre de campo Juan de Rivas, el genovés quedó a cargo del asedio de Ostende por una razón de peso: quería pagar las facturas. Una descripción del periodo da cuenta de lo impresionante de la estampa del genovés, una bocanada de aire fresco en medio del horror: «Personaje aristocrático, apuesto, de rostro pensativo, triste, pero compasivo, cabello y barba rubios y una presencia atractiva pero imponente, el joven voluntario hizo su primera visita de inspección de las líneas ante Ostende a principios de octubre». Pagando al contado, Spínola formó dos tercios de soldados «viejos» españoles y se unió al asedio. Así las cosas, sus talentos militares eran igual de notorios que su cartera. Instruido en matemáticas, historia y otras ciencias, Spínola mejoró los ingenios de asedio que rodeaban la ciudad y redobló la actividad con aquella inyección de soldados veteranos, la élite del Ejército español. En cuanto a las obras se instalaron inmensos terraplenes para colocar plataformas artilleras a mediados de abril de 1602. Los bombardeos estrecharon las posibilidades de los defensores. Mientras las obras de asedio cogían cierto color a costa de un alto número de bajas, Mauricio de Nassau invirtió todos sus esfuerzos no en romper el cerco, que era casi imposible, sino en al menos distraer a sus efectivos con objetivos próximos. El general holandés lanzó un ataque de 25.000 infantes y 5.000 caballos contra la ciudad de Grave, que se rindió dos meses después. Su ofensiva llevó al límite los medios y la moral del Imperio español. A finales de verano de 1603 el desaliento se extendía entre los españoles, de modo que solo el empeño de Spínola, que se comprometió a seguir el asedio por su cuenta si era necesario, permitió que no se levantara el cerco. La cabezonería de Ambrosio Spínola El genovés ordenó introducir toda una serie de minas debajo de las murallas, que fueron carcomiendo la piedra como si fuera madera devorada por las termitas; además de construir un enorme dique para impedir la llegada de barcos rebeldes. A principios de septiembre de 1604 fue posible cegar el canal y terminar con la llegada de barcos de refuerzo. El tercio de Antúnez consiguió coronar los dos principales fortines que protegían la plaza a costa de un enorme sacrificio de tropas. La mayoría de compañías españolas terminaron reforzadas con alemanes ante los numerosos motines en curso y a las bajas. En tres años, y más, que duró el asedio, fue opinión constante, que murieron en él a hierro, y de enfermedades, más de 100.000 hombres, entre los de una y otra parte Ambrosio Spínola logró tras meses de ataques y bombardeos que la guarnición accediera a hablar sobre rendición. El 20 de septiembre se firmó el acuerdo y, en un alarde de cortesía, celebró con el gobernador enemigo un banquete. Así y todo, ninguno de los bandos tenía mucho por lo que brindar. Al final del asedio no quedaba un solo edificio en pie y, tras la rendición, los habitantes de Ostende abandonaron la población y se convirtieron en refugiados vagabundos. El Cardenal Bentivoglio quedó horrorizado ante la visión de las ruinas de Ostende: «Así terminó el cerco de Ostende. Memorable sin duda por sí mismo; pero sin comparación mucho más, por la consideración de haberse consumido tan pertinazmente en la opugnación y la defensa de aquella plaza, tanta sangre, tanto oro, y tan largo tiempo. En tres años, y más, que duró el asedio, fue opinión constante, que murieron en él a hierro, y de enfermedades, más de 100.000 hombres, entre los de una y otra parte». La elevada cifra de muertos que costó derribar Ostende dejó un sabor a sangre entre los españoles, más cuando se produjo un mes después la pérdida de otra importante plaza vecina. En agosto de 1604, Mauricio de Nassau tomó la plaza de La Esclusa, con un centenar de piezas de artillería en su interior y diez galeras atracadas en su puerto, lo que dejaba la situación casi como al principio de la campaña. Pues no hay que olvidar que los españoles habían conquistado Ostende para terminar con la presencia de un puerto rebelde en territorio católico; y ahora con La Esclusa los holandeses ya tenían un sustituto. En las siguientes campañas, el Archiduque Alberto no logró recuperar La Esclusa y, a causa de la debilidad de la posición española, inició conversaciones de paz con los rebeldes. Finalmente, el 9 de abril de 1609, en la villa de Amberes se acordó una tregua que acabaría por durar doce años. A esta se unieron las firmas de paz previas con Francia e Inglaterra, que permitieron al Imperio español recuperar el aliento. Aquel proceso se daría a llamar, en conjunto, Pax Hispanica.
  5. Explica Dan Brown que, de proponérselo, sería capaz de escanciar unos cuantos culines de sidra con no poca pericia e incluso podría recitar del tirón el «Asturias, patria querida», así que era de esperar que, antes o después, el autor de «El código Da Vinci» hiciese las maletas y enviase a Robert Langdon, su archiconocido profesor de iconología y simbología, a deshacer entuertos científico-religiosos al primer país al que viajó siendo aún un adolescente. «España es un país de hermosas paradojas», sostiene el escritor desde el auditorio modernista de La Pedrera, uno de los escenarios por los que Brown y Langdon conducen la trama de «Origen» (Planeta), nueva entrega de esa colosal saga de éxito y conspiración con la que el autor estadounidense ya ha vendido nada menos que 200 millones de ejemplares. «El libro habla de lo más antiguo y lo más moderno, de la religión y la ciencia, así que España era el país perfecto: tiene la tradición y también tiene uno de los superordenadores más rápidos del mundo», explica Brown sobre una novela que, ambientada entre Barcelona, Bilbao y Sevilla, vuelve a mezclar y agitar conjuras variadas para intentar imaginar lo que ocurriría si un visionario gurú tecnológico pusiese en jaque los más arraigados sistemas de creencias. «He intentando equilibrar ciencia y religión para facilitar el diálogo. Cuando yo era crío, mis milagros eran Adán y Eva y la resurrección; ahora, en cambio, lo más parecido a un milagro para los más jóvenes sería el sistema operativo del nuevo Iphone», apunta. «El libro habla de lo más antiguo y de lo más moderno, de la religión y la ciencia, así que España era el país perfecto» Así, a vueltas una vez más con los enigmas que esconden inaccesibles bibliotecas y relucientes museos de arte contemporáneo –«en tiempos especialmente convulsos no podemos aceptar que las cosas sean aleatorias, así que creamos conspiraciones», asegura–, Brown ha escrito una novela que, asegura, es en realidad una «carta de amor a España». No aparece Gijón, la ciudad en la que descubrió que «la capacidad para parar y disfrutar es maravillosa», pero sí que lo hacen el Guggenheim de Bilbao y una generosa selección de edificios de Gaudí. «Cuando veo la Sagrada Familia lo que veo un gran respeto a la divinidad a través de lo orgánico», ilustra. Normal que, llegado el momento, el escritor no esquive las preguntas sobre la actualidad política y confíe en una pronta resolución del conflicto. «Amo a España y adoro a Cataluña. Es un momento doloroso, pero soy optimista y creo que todo se va a solucionar», subraya antes de enfatizar que si se hizo escritor fue precisamente para «fomentar el diálogo». Ciencia y monarquía Con «Origen», añade Brown, no ha querido arrojar «ningún mensaje político específico» por más que la novela aborde recorra momentos históricos como la Transición o de voz a una peculiar Familia Real que, insiste el autor, nada tiene que ver con la realidad. «Me fascina la idea de monarquía, ya que es una estructura de poder que sigue ahí después de muchos siglos, pero son personajes de ficción. Lo que intento explicar es cómo se produce la transición entre gente de poder, que al final son seres humanos con debilidades como cualquiera», explica. «Creo que Langdon necesita unas vacaciones. O quizá sea yo quien necesite unas vacaciones de él» Así, con la novela basculando permanentemente entre tradición y modernidad, el autor de «Ángeles y demonios» vuelve a echar mano del optimismo para espantar los malos augurios de quienes consideran que «nunca se ha creado una tecnología que no se haya convertido en un arma». «Soy optimista. Poseemos el poder para destruirnos y, sin embargo, aún no lo hemos hecho. El odio tiene mucha prensa, pero la especie humana tiene mucha más capacidad de amor», señala un autor que reconoce que su único secreto está en escribir el libro que a él le gustaría leer. Así de simple y también así de paradójico viniendo de un autor que confiesa que apenas lee novela. «Mi trabajo consiste en aprender; amasar gran cantidad de conocimiento y de información de libros de no ficción y destilarlo hasta conseguir algo entretenido», apunta. Una apuesta por el entretenimiento de la que quizá se apee, aunque sea temporalmente, ese personaje fetiche al que medio mundo identifica ya con Tom Hanks. «Compartimos curiosidad por la historia del arte y los símbolos, pero creo que Langdon necesita unas vacaciones. O quizá sea yo quien necesite unas vacaciones de él», desvela.
  6. «Ni es una novela políticamente correcta ni lo es su protagonista», reitera Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) sobre «Eva» (Alfaguara) y Lorenzo Falcó. El «halcón» espía de Reverte se mete en líos y es acosado por los malos a los que degüella y tortura en el Tánger de entreguerras, en su nueva novela. El escritor y académico la presentó ayer sobre el terreno, paseando por las callejas de la Medina, el puerto, el Zoco chico y sus decadentes cafés y hoteles. Como el añoso Continental, de 1870, donde él se hospeda hoy, como antes Paul Bowles, Tennesse Williams, Truman Capote, Jean Genet y tantos otros creadores seducidos por la libérrima ciudad marroquí. «Casablanca, la película, iba a ser Tánger», aclara el escritor ante un suculento cuscús y rememorando lo que fue aquel Tánger fascinante y cosmopolita que recrea y conoce al dedillo. «Un nido de víboras y lobos», en el que Falcó vuelve a jugársela, a «seducir, amar, matar e intrigar». Y a vérselas con la agente rusa que le debe la vida, Eva Neretva, que apareció en la novela inaugural de la serie y la única capaz a agrietar su pétreo corazón. No niega Reverte ser «un buen amigo» de Lorenzo Falcó, «el amoral e implacable» mercenario y extraficante de armas surgido hace un par de años de su magín. Tomó el nombre de un tío suyo y el apellido del ibicenco cabo Falcó, que avista desde su barco cuando navega esa zona del Mediterráneo. De la primera entrega ha vendido 300.000 ejemplares y espera repetir éxito con la segunda, de la que se editan 250.000. Estamos en marzo de 1937. Mientras la Guerra Civil desangra España, su nueva misión lleva a Falcó al Tánger internacional, libre y canalla, refugio de espías, encrucijada de traficantes y asesinos, de conspiraciones y negocios turbios. Paseando por su callejas y cafés, como el republicano «Central» y el nacional «Fuentes», donde ambos bandos la emprendieron a sillazos y casi a tiros, recuerda el escritor que Falcó «es únicamente leal a su propia causa». Aun así, debe lograr que el capitán de un barco cargado con oro del Banco de España cambie de bandera en un mundo salvaje en el que todos quieren sacar tajada de la carnicería ajena. Se desliza Falcó como una serpiente en ese laberinto tangerino el que bullen fascistas, comunistas y buscavidas. Se suceden las traiciones, se pagan asesinatos, se soborna y se compran voluntades. Un papel de fumar delimita la frontera entre la vida y la muerte, entre el lujo de un hotel fastuosos y el acre hedor de un mugriento calabozo. Al jerezano «guapo, peligroso, mujeriego y sinvergüenza» no le temblará el pulso «ni para matar, ni para torturar o seducir las mujeres más bellas». Sabemos que «es un lobo, un depredador sin escrúpulos y que tiene el sexo fácil», de modo que con ellas se comporta como «un cazador». La incorrección política de Falcó es uno de los aspectos que más agrada a su creador, que le presta «mi memoria y rasgos de mi carácter». «Es más sencillo construir un héroe sin defectos que respete a las mujeres que no torture ni mate. Pero no es el caso», dice de un Falcó «que asesina y tortura como recurso técnico». «He vuelto a fumar para comportarme como él; leo que leía, como o que comía y pienso lo que pensaba», explica Reverte, que no quiere saber nada de un presente «vulgar» ni de los espías tecnificados tipo Bond. «No me interesan, como no me interesa el presente, que es de una vulgaridad terrible de la que me evado escribiendo a partir de mi vida, que ha sido movida, de mis amigos y mis odios», asegura. Tan seductor y elegante como canalla, Falcó trabajó para la República. Pero ahora le paga el SNIO, el Servicio Nacional de Información y Operaciones, tapadera de las alcantarillas del espionaje franquista. Si en su primera aventura debía liberar a José Antonio Primo de Rivera de su cautiverio en Alicante, ahora debe lograr que regresen a la España franquista treinta toneladas de oro del Banco de España que la marina republicana retiene en un barco cargado en el puerto de Tánger. Tela. Un héroe amoral Para lograrlo se las verá con un caterva de atrabiliarios personajes entre los que brilla Eva Neretva, alias «Eva Rengel», y que se trasmuta esta vez Luisa Gómez, «una mujer capaz tanto de matarlo como de salvarle la vida». Fría y dura como el diamante, pasional y endiabladamente inteligente, es capaz de agrietar el marmóreo corazón de Falcó. «Es tan peligrosa como él, el obstáculo más peligroso de su misión», dice. «El es un héroe amoral, un descreído. Ella un héroe íntegro, una comunista de buena fe, no fanática. Ella mata y tortura para cambiar el mundo a mejor y le reprocha a él que lo haga por aventura, Sin un objetivo noble que lo justifique», explica. El lector sabe que a pesar de que le jugó una terrible pasada, Falcó le salvó la vida tirando de Browning y matando a tres sicarios de Lisardo Queralt, el cruel policía franquista y su acérrimo enemigo. «El malo de vedad. Un verdadero hijo de puta con el que no me tomaría una copa». Falcó se mueve en los bordes de la fratricida guerra que se libra al norte del Estrecho y cuyo eco percibe el lector. «Es un marco, un escenario para estas novelas que no son de la Guerra Civil y responden aun esquema canónico con un estilo cortado, breve y ágil». Juegan un papel crucial los marinos y conceptos a los que le dan valor «como respeto, lealtad, dignidad, coraje y orgullo». «La admiración por esas palabras salva a Falcó de ser un perfecto hijo de puta», dice su creador. «Alatriste era una amoral despojado de creencias, Falcó no las ha tenido jamás», dice espejeando a sus dos legendarios personajes. Ya está con la tercera entrega. Solo desvela que la titulará con una sola palabra, «un sustantivo», y que Falcó estará fuera, «en Biarritz». «Si me lo sigo pasando tan bien y el lector lo acepta», avanza, persistirá en esta serie «quizá durante los próximos diez años». Tiene, pues, cuerda para rato y le sobran argumentos para estas «novelas en blanco y negro» que «de momento» no cederá al cine. «Se que Falcó llegará a viejo», anticipa. Calcula que tras un golpe de suerte, y con el riñón cubierto «quizá se jubile en Buenos Aires». «Puede que lleve un vida regalada en el hotel Alvear, que frecuente el café La Biela y que conozca a Remil», dice aludiendo al personaje de su colega y «compadre» argentino Jorge Fernández Díaz, escritor de novela negra. «Lo héroes como Falcó siempre envejecen solos», apostilla.
  7. La aerolínea canaria Binter y Radico Ecca, especializada en enseñanza para adultos, han acordado esta semana impulsar la cooperación que mantienen desde algunos años y seguir fomentando la educación en África occidental, es decir, el mercado donde Binter tiene presencia. Desde esos aeropuertos, Ecca se encarga de la entrega de documentación y materiales para cursos de diversa índole La directora de Relaciones Institucionales de Binter Canarias, Noelia Curbelo Caro, y Lucas López, director general de Radio ECCA Fundación Canaria, han sellado esta semana la reovación que permite: que los cooperantes de Ecca en África occidental dispongan de materiales de enseñanza de forma ágil y gratuita. En el convenio se recoge que Binter transportará sin coste entre Canarias y zonas de África donde opera Binter material didáctico y documentos de gestión relacionados con los proyectos de cooperación al desarrollo que realiza la cadena Ecca. Además, el acuerdo recoge dos aportaciones económicas de Binter destinadas, en un caso, a facilitar y contribuir a las actividades de Radio ECCA en destinos internacionales, y en el otro, a promover las actividades e iniciativas formativas y culturales de esta entidad sin ánimo de lucro en Canarias. Como novedad, se ha introducido en el convenio la elaboración y puesta en marcha del proyecto «ECCA Online» para la implantación de un conjunto de soluciones informáticas interconectadas entre sí que den soporte a los procesos de la organización en las diferentes áreas que la conforman. Este conjunto de soluciones permitirá, además de una mayor coordinación entre departamentos, una mejora significativa en la atención del alumnado de ECCA y un mayor aprovechamiento de la información interna y externa para el desarrollo global de la institución. Lucas Löpez y Noelia Curbelo - ABC Para miles de mujeres Las alumnas de los cursos de Radio Ecca en Guinea Bissau y en Bambey (Senegal) cada día están más preparadas. En ambos países hay presencia de Radio Ecca y el contenido de su formación llega gracias a Binter. Uno de esos cursos forma a mujeres para prevenir las enfermedades más habituales como el paludismo o malnutrición infantil, entre otros. Además se realizan talleres y actividades prácticas que mejoran su calidad de vida. En cada país las clases están grabadas en la lengua nacional (wolof en Senegal y criollo en Guinea-Bissau), y los materiales didácticos adaptados a la cultura local, siempre utilizando el sistema ECCA, es decir, clase radiofónica, material impreso y tutoría. En Guinea-Bissau ha se lleva cerca de diez años el curso se realiza con el cuya contraparte es la Dirección General de Alfabetización y Educación no formal del Ministerio de Educación. El pasado año se matriculó 1.150 personas, todas mujeres salvo 3 varones. En Senegal ya lleva más de cinco ediciones en cooperación con la Asociación Nacional de Dispensarios Católicos, dirigidos por religiosas de diferentes congregaciones. Cristina Valencia, por ejemplo, ha coordinado a las 25 tutoras que han acompañado a 1.050 mujeres en su proceso de aprendizaje. Los proyectos están financiados por el Secretariado de Misiones de la Provincia de España y apoyadas por entidades privadas como Binter y organismos públicos como ayuntamientos y cabildos de Canarias.
  8. La huella de Miguel Hernández (1910-1942) , labrada en tan solo 31 años de vida, caló bien hondo en las letras españolas, estampando su nombre en plata como «genial epígono de la Generación del 27 », calificativo que le regaló Dámaso Alonso. El 75 aniversario de su muerte ha traído consigo un reguero de celebraciones, que encuentran su broche en el compendio de su creación literaria. «La obra completa de Miguel Hernández» (Edaf) reúne todos los escritos conocidos del autor (a excepción de sus cartas), que van desde la poesía, con ocho composiciones inéditas, a las crónicas periodísticas, pasando por el teatro, los cuentos y prosas sueltas. En resumen: un intento de fijar el rayo luminoso que fue el «muchachote de Orihuela» bajo un mismo libro, una mejora de la edición de Espasa Calpe de 1992, a la que añade más de 3.000 modificaciones y novedades. El volumen recopila y reordena la creación del literato, pero también ofrece «una panorámica de todo lo que hay que saber del autor» a través de una «semblanza amplia y de estudios introductorios de cada género», tal y como explicó en la presentación de la obra su editor, Jesucristo Riquelme. Así, se desvelan nuevas lecturas e interpretaciones de sus versos, en especial de los sonetos de «El rayo que no cesa». Tradicionalmente, explicó Riquelme, se han entendido como composiciones amorosas inspiradas por Maruja Mallo, donde palpita la pena hernandiana, pero también está presente «la queja de Miguel ante un amor que no puede disfrutar carnalmente, como era el que tenía con Josefina Manresa». Para muestra, un botón cargado de sátira: «Te me mueres de casta y de sencilla/ estoy convicto, amor, estoy confeso». En el compendio se recupera también el espíritu vanguardista de su poemario «Viento del pueblo», que originalmente se publicó acompañado de imágenes, ahora plasmadas de nuevo en el papel. «El libro constaba de 25 poemas y 18 fotografías. Esta combinación es insólita en el panorama editorial del momento. El resultado es un producto que enriquece el proceso de comunicación artística durante la Guerra Civil española», escribe Riquelme en el estudio introductorio de la presente edición. Más allá del verso, la obra revela otras aristas del autor, como su faceta de reportero. En ella, Hernández se empeñó en dejar su marchamo literario en su crónicas, donde mezcló géneros (informativo, de opinión), voces narrativas (primera y tercera persona) y utilizó recursos propios de la ficción como alegorías, personificaciones o metáforas. Ahí, el editor ve una suerte de «anticipo del nuevo periodismo» nacido en los años 50, que tambaleó las certezas del oficio. «Miguel Hernández fue un renovador de las formas periodísticas en España. Un modesto precedente del nuevo estilo», anota Riquelme. De las composiciones inéditas reveladas hay una que capta el ánimo de la recopilación: «Labro mi querer querido/ en piedra definitiva/ en estado incandescente/ voy a pasarme la vida». Para brillar siempre hay que recibir luz nueva.
  9. Les Luthiersse han manifestado claramente en contra del reto independentista catalán, «porque el separatismo siempre encubre una forma de xenofobia», y han mostrado su deseo de que el problema que se vive actualmente en España, a la que consideran su segunda patria, «se solucione de la mejor forma posible». Han sido palabras de Carlos López Puccio, a las que inmediatamente se han sumado Marcos Mundstock, Carlos Núñez, Jorge Maronna, cuatro de los integrantes de este reconocido grupo cómico y musical, que este martes ofrecieron una rueda de prensa en Oviedo. Los cuatro, junto a Martin O'Connor y Horacio «Tato» Turano, sustitutos de Daniel Rabinovich, alias Neneco, fallecido en 2015, se encuentran desde este fin de semana en la capital asturiana para recoger este viernes, 20 de octubre, de manos de Don Felipe, el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2017. «Lamento el separatismo en todos los sentidos porque encubre siempre una forma de xenofobia. Tú, aquí, no; tú eres distinto; tú no vengas con nosotros. Por eso lamento personalmente la situación actual y espero que se solucione de la mejor forma posible», ha señalado Puccio tras recordar que no deja de ser la visión de un extranjero, pese a que son también españoles por una «hermosa concesión del Gobierno» y por adopción. De hecho, ha resaltado el cariño que desde hace años les une a España y la admiración que siempre han sentido por el proceso democrático del país, la Constitución de 1978 y la construcción del Estado de las autonomías, donde las comunidades se implicaron «en pos de un mismo logro, conservando su lengua y sus tradiciones, lo que es expresión de lo humanamente bueno». Sus palabras fueron suscritas de inmediato por Mundstock, y a continuación por Núñez, pero éste precisando que hubiese sido incapaz de hacerlo con palabras tan bonitas, y por Maronna, que hizo lo mismo en su condición de italiano, no de español, y a quien, entre las risas de los periodistas que seguían la conferencia de prensa, Puccio recordó que en Italia también hay regiones separatistas. Aunque no llegaron a pronunciarse sobre si el reto independentista catalán podría ser objeto de humor, sí que finalizaron su comparecencia ante los gráficos formando una semicircunferencia y con las manos unidas en el medio, mientras Mundstock decía a sus compañeros: «Estamos firmando la independencia». Previamente, había asegurado que no creía que los nuevos tiempos o las redes sociales hayan provocado cambios en los límites del humor, ya que, según Mundstock, es el tono en el que se diga lo que puede hacer que algo provoque rechazo o no, al margen de que sea políticamente correcto. «El dolor ajeno, ése creo que es el límite», ha señalado este humorista que en los años sesenta del pasado siglo empezó a leer, primero a sus amigos, y luego ante el público, la biografía del famoso compositor ficticio Johann Sebastian Mastropiero. Autores de más de 30 espectáculos desde que en 1967 iniciaron en Buenos Aires su andadura artística de la mano del ya fallecido arquitecto Gerardo Masana, Les Luthiers tienen cuerda para rato, aunque renovada. Carlos Núñez ha anunciado que lo deja ya, una vez finalice su gira actual por España con su último espectáculo ¡Chist!, una decisión que, según ha asegurado en Oviedo, «es irrevocable». «Mis 75 años me están pasando facturas. 75 años recién cumpliditos hace dos días en Oviedo», ha afirmado este biólogo y concertista de piano, hijo de españoles, autor del famoso «Teorema de Thales» y uno de los más destacados creadores de instrumentos inverosímiles que forman parte de sus espectáculos. De hecho, el germen de Les Luthiers fue un pequeño coro que utilizó instrumentos caseros para tocar una pieza que parodiaba una cantata barroca con un texto tomado del prospecto de un conocido laxante argentino, la «Cantata Laxatón», compuesta por Masana. Tras cumplir el pasado 4 de septiembre 50 años sobre las tablas, «los contratos siguen lloviendo», y la gente sigue disfrutando de sus espectáculos, por lo que no hay razones para que Les Luthiers no sigan trabajando, ha afirmado Núñez. Sobre la posibilidad de incorporar mujeres a la formación, ha dicho que siempre que le hacen esa pregunta le viene la imagen de cuántas veces habrían preguntado al Gordo y el Flaco que por qué no eran tres. «Nunca se nos ocurrió. A los Rolling Stones, tampoco», le ha puntualizado Puccio y antes de que Mundstock finalizase diciendo que nunca hubo una decisión deliberada y que hubo épocas en las que esporádicamente alguna chica formó parte de sus actuaciones. Con su humor blanco e inteligente, que se introduce de lleno en el absurdo con juegos de palabras inteligentes y originales, Puccio ha reconocido que el castellano es parte de su arte y que por eso Les Luthiers han desarrollado el 98 por ciento de su arte en esa lengua.
  10. «La librería», la esperada nueva película de Isabel Coixet , que ganó recientemente el Premio a la mejor adaptación literaria en la Feria del Libro de Frankfurt, competirá en la Sección Oficial de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), además, será la película proyectada en la Gala de Inauguración el próximo día 21 de octubre. ABC Play ofrece en exclusiva este clip en el que la protagonista, interpretada por Emily Mortimer, rememora los primeros pasos en el negocio y su «momento más feliz». «La librería», dirigida por Isabel Coixet, está basada en la novela homónima de Penelope Fitzgerald y es una coproducción entre España y Reino Unido. Llegará a los cines el 10 de noviembre. El casting está encabezado por la actriz inglesa Emily Mortimer («La invención de Hugo», «Shutter Island», «Match Point», «The Newsroom»), quien además participa en la secuela de Mary Poppins, en la que da vida a una ya adulta Jane Banks, la que fuera la niña del film protagonizado por Julie Andrews hace 53 años. La nominada al Oscar y Globo de Oro, Patricia Clarkson («Elegy» y «Aprendiendo a conducir») y Bill Nighy («Love Actually», «Su mejor historia») , ganador de un Globo de Oro y dos premios BAFTA completan el reparto principal. Forman parte del reparto los actores españoles Jorge Suquet y Charlotte Vega, entre otros.
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